Esta chica rusa llego a España hace unos meses y trabajando de camarera consiguió dinero para comprar una webcam.
En el pub donde trabajó fue tanteando el terreno para ver los gustos sexuales de los españoles. En el menú de su Cam quiere ofrecer cosas que pongan cachondo a cualquiera. Así que debió de follarse a todo hijo de vecino para llegar a la conclusión de que todos los hombres somos iguales desde Rusia hasta aquí. Por ello se mete en el coño cualquier cosa porque sabe que así nos la pondrá dura a los que la veamos por la webcam.